Bebés prematuros y atención temprana

 

El número de prematuros se ha multiplicado por tres en los últimos veinte años. La incorporación de la mujer al trabajo, el estrés y la edad tardía en la maternidad parecen ser los factores explicativos de esta progresión en las últimas dos décadas. Según datos del Hospital General Universitario de Elche, la tasa de prematuridad ha ascendido en este período del 3,79% al 14%.

¿Qué es un niño prematuro? Aquel que nace antes de la semana 37 de gestación o que lo hace con menos de 2,5 kg de peso. Los niños prematuros nacen con factores de riesgo biológico y social y/o con patologías, por lo que exigen tratamiento desde los primeros días de vida. Es aquí donde entran en juego los programas de atención temprana.

“Pediatras y neonatólogos hemos estado muy pendientes de sacar a los niños adelante, pero nos hemos dado cuenta de que también debemos garantizar su calidad de vida”, apunta Fernando Vargas, jefe de la Unidad de Pediatría del Hospital de Elche, que trabaja con niños prematuros a través de programas de atención temprana.

No es lo mismo intervenir en un niño cuando su desarrollo neurológico está avanzado que trabajar con un bebé. La estimulación del neonato potenciará el crecimiento neuronal y la interconexión de una manera que no es posible en niños de edad más avanzada. La atención temprana es crucial en estas circunstancias y la intervención de un equipo formado por pediatras, logopedas, fisioterapeutas y psicopedagogos puede prevenir problemas en el futuro desarrollo del niño prematuro.

No obstante, advierte el doctor Vargas, la atención temprana va mucho más allá porque sirve para evitar eventuales problemas en niños no prematuros, sobre todo problemas de tipo conductual: “la atención temprana permite trabajar con los niños y sus familias para evitar problemas de alimentación, sueño, celos o rabietas”.

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